dpa
La organización ambientalista alemana Deutsche Umwelthilfe (DUH) presentó una demanda contra el minorista en línea Shein, según anunció hoy la entidad en una conferencia de prensa.
DUH detalló que la demanda presentada ante el Tribunal Regional de Berlín II se refiere a sustancias químicas presentes en la ropa que se vende en la plataforma, que, en algunos casos, superan los límites establecidos por la Unión Europea (UE). Así lo revelan los análisis realizados por el Instituto Ambiental de Bremen por encargo de la organización ecologista.
DUH considera que no es suficiente que Shein haya retirado los productos en cuestión de su catálogo y exige que el minorista en línea firme una declaración de cesación para garantizar la protección de los consumidores en el futuro. Shein calificó las exigencias como "exageradas y desproporcionadas".
Excesos masivos de los límites permitidos
En total, siete de los 18 productos analizados infringieron los límites de la UE. Por ejemplo, en una chaqueta destinada a adolescentes se superó en más de 12.000 veces el límite permitido para una sustancia química del grupo de las PFAS, es decir de sustancias alquílicas per- y polifluoradas.
Estas sustancias se utilizan, entre otras cosas, para hacer que la ropa sea repelente al agua, a la grasa y a la suciedad. Según la Oficina Federal de Medio Ambiente de Alemania, algunas PFAS (también conocidas como "sustancias químicas eternas") pueden afectar el metabolismo, el equilibrio hormonal y el sistema inmunológico; además, se sospecha que algunas son cancerígenos.
Por otra parte, en un par de botas se detectó una concentración de 179.000 miligramos por kilogramo del plastificante DEHP, mientras que los valores permitidos no deben superar de ningún modo los 1.000 miligramos. Los llamados ftalatos —entre los que se incluye el DEHP— tienen propiedades similares a las de las hormonas y pueden afectar la fertilidad.
De esto se trata la controversia
La organización DUH envió seis advertencias a Shein desde diciembre. "Por greenwashing (blanqueo ecológico), por la falta de etiquetas de eficiencia energética, por publicidad engañosa y, precisamente, por la presencia de sustancias químicas prohibidas en los textiles", según Barbara Metz, directora ejecutiva de la DUH. Sin embargo, eso no ha servido de nada, añadió.
"Shein es el símbolo de la moda ultrarrápida. Cada día salen al mercado hasta 11.000 diseños nuevos. Ropa que se produce lo más barato posible, se vende rápidamente y se reemplaza de inmediato por la siguiente colección. Shein llega a alrededor de 155 millones de personas en la UE cada mes". Este modelo de negocio lleva los controles estatales al límite, advirtió Metz. "Con estas cantidades, es prácticamente imposible realizar pruebas de sustancias químicas".
Por su parte, la abogada Karoline Borwieck subrayó: "Con nuestra demanda solicitamos que Shein se abstenga de ofrecer ropa cuyo contenido de PFAS supere los límites establecidos por REACH (Reglamento de registro, evaluación, autorización y restricción de sustancias químicas). Lo mismo debe aplicarse al calzado, cuyo material que contenga plastificantes, supere el límite del DEHP".
Borwieck reclamó que la prohibición no solo abarque los artículos analizados, sino también infracciones similares. "Por cada infracción futura, solicitaremos una multa administrativa de hasta 250.000 euros (281.500 dólares)".
Shein informó que la empresa respondió de manera exhaustiva a las inquietudes de la organización DUH. "En el caso de las PFAS, por ejemplo, hemos revisado todo nuestro catálogo de productos en Alemania, hemos endurecido los requisitos para que los vendedores realicen pruebas de PFAS y hemos ampliado el cribado automatizado en todos los idiomas del sitio web".
Una ley de la UE para combatir la ropa desechable
La organización Deutsche Umwelthilfe aboga, en general, por una acción más enérgica contra la moda rápida, es decir, contra la moda muy barata con colecciones que cambian extremadamente rápido.
DUH reclama que los criterios ambientales tengan un papel importante en la próxima reforma de la Ley Textil. Según los planes conocidos hasta ahora del ministro alemán de Medio Ambiente, Carsten Schneider, en el futuro se exigirá a los fabricantes que se hagan cargo de la recolección y el reciclaje de textiles usados.
Metz, la directora ejecutiva de la DUH, exige más: "Debemos asegurarnos de que estas cantidades gigantescas ni siquiera sean producidas".
