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El Centro de Documentación de Núremberg, en el sur de Alemania, inauguró hoy oficialmente una exposición sobre el antiguo recinto de los congresos del Partido Nacionalsocialista ("Reichsparteitagsgelände") tras cinco años de obras de remodelación.
Los objetos de la época del nacionalsocialismo permiten a las nuevas generaciones comprender el pasado de forma clara y accesible. Además, la exposición, de 1.600 metros cuadrados, busca contrarrestar la desinformación que hay en Internet con hechos contrastables.
La exposición muestra cómo los nacionalsocialistas prepararon su ascenso al poder, cómo organizaron la adhesión de las masas y cómo destruyeron las estructuras democráticas, según señaló el alcalde de Núremberg, Marcus König, durante la inauguración. "Y deja claro algo fundamental: las concentraciones del partido nazi no eran eventos de masas inofensivos", indicó.
Testimonios de piedra de la dictadura nazi
De 1933 a 1938, los nacionalsocialistas escenificaron en Núremberg sus congresos anuales, que duraban varios días. Alrededor de un millón de personas acudían a la ciudad como espectadores o participantes en los desfiles, marchas y otros eventos.
Sin embargo, el recinto de 11 kilómetros cuadrados no dejó de ser una gigantesca obra en construcción; muchas de las edificaciones proyectadas quedaron inacabadas, incluida la sala de congresos donde se ubica el Centro de Documentación desde hace 25 años.
Así, el recinto se convierte en un símbolo tanto de la puesta en escena nazi como del fracaso de su megalomanía. Dado que muchos de los testigos de la época ya han fallecido o son de avanzada edad, no solo cobran mayor importancia estos testimonios arquitectónicos de piedra, sino también los objetos cotidianos de aquel periodo.
Su director, Imanuel Baumann, explicó que se ha producido un cambio de enfoque en los centros de documentación. Antiguamente, la concienciación se basaba únicamente en documentos y datos teóricos.
Hoy en día, una bandera nazi hallada en el desván de los abuelos o un jarrón de cristal roto durante el pogromo de noviembre se consideran auténticas pruebas históricas. "Se reconoce su valor documental y se aprecia mucho más, precisamente porque las personas que vivieron la historia en primera persona pronto ya no estarán para contarla", explicó.
Muchos de los objetos expuestos proceden del coleccionista judío estadounidense Robert Bernat, quien asistió a la ceremonia oficial en Núremberg. Como profesor, comprobó que los jóvenes aprendían mucho mejor cuando se les mostraban objetos reales en lugar de simples imágenes en presentaciones de PowerPoint, según dijo.
Por ello, consideró que los objetos físicos son el mejor camino para que las futuras generaciones comprendan el nacionalsocialismo, la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. "Vuelven el tema algo tangible", apuntó.
Sin embargo, Baumann subrayó que la forma de exhibir dichos objetos en la exposición es crucial. "Por supuesto, no colgamos una bandera con la esvástica para que la gente se haga fotos, sino que la doblamos de tal manera que el símbolo sea reconocible, pero no visible en su totalidad", aclaró.
Un "lugarinsustituible" en la era de las falsificaciones por IA
Otra novedad es que la exposición muestra abiertamente sus fuentes históricas y el tratamiento que se hace de ellas. De este modo, pretende ofrecer un contrapunto al entorno digital, donde circulan documentos, imágenes y videos históricos falsificados.
"Con la inteligencia artificial también se puede falsificar el pasado", afirmó el expresidente alemán Christian Wulff durante el acto oficial. "Por eso, lugares como este son absolutamente insustituibles", añadió.
